Jenifer Meriño

Evocación Creativa

La imagen me evoca un sentir, una sensación, una idea o recuerdo que puedo percibir como mi llamado al origen, a permanecer presente en el respirar, con certeza de que hay una fuerza o muchas fuerzas que me sostienen, porque soy, somos naturaleza, luz y oscuridad, caminantes de rumbos donde la intuición ha sido mi guía.

Y ese errante movimiento me ha traído aquí, recorriendo y habitando tanto los extremos, como el balance.
Debo decir que, todo es gracias a la joven que fui, atrevida de estudiar Artes en mi ciudad natal en el sur de Chile. Acompañada y sin embargo tan sola en el andar, me ha sostenido la escritura, los pinceles, los colores, trazos y texturas, que sin sentido gesticulaban, de manera inconsciente, los estados emocionales y vitales tan asfixiantes para mi alma.

Cuando gestaba a mi primer hijo, decidí estudiar Arteterapia, donde comprendí a la joven artista que se aferró al arte para expresar y validar estar viva. Comienzo además con mi práctica de yoga, de esto ya van mas de 14 años. Con el nacimiento de mi segundo hijo, me formé en Kundalini y luego en Hatha yoga.

Ha sido un recorrido largo, entre maternar, conocí la pedagogía Waldorf, luego me adentre también en la filosofía Montessori, astrología, acuarela, bordado y así en varios aprendizajes en ese vínculo de alumna y también docente de Artes Visuales y Arteterapeuta. Me he dado cuenta de que soy una exploradora de la vida.

Pero no fue hasta que conocí la psicoplástica, que me cambió la vida. En ese momento comprendí, el lenguaje de mi alma, en imágenes y en palabras. Llegó a mi vida para ordenar mis ideas, donde las disciplinas no están aisladas para formar la experiencia: la meditación, los cuentos, los mitos, los cuentos de hadas , el yoga , las artes con sus distintos materiales y técnicas, la poesía, la escucha y la palabra, todos los lenguajes son necesarios cuando se tiene que explorar el alma humana.

Y es por mi historia, que comparto experiencias ligadas a estas disciplinas, porque me ayudaron a vivir, a re conocerme, a sanar heridas viejas y a transitar los desafíos del día a día. Me parece fundamental para el transito del vivir en esta tierra, ir gestando espacios de bienestar y consciencia, porque conocernos mejor nos permite vivir mejor, percibir la realidad y actuar desde el corazón. Porque para cambiar el mundo, debemos partir por nosotros y nuestros entornos.

Con cariño, te acompaño en el proceso.